Venezuela: LA CUARTA FASE NECESARIA. De una transición tutelada a una democracia autónoma y sostenible 

José Ignacio Moreno León 
Venezuela atraviesa un proceso de transición política bajo tutelaje internacional, orientado a la estabilización del país, su recuperación institucional y económica y, finalmente, a la realización de elecciones que permitan restablecer un gobierno democrático. En este contexto, la Mesa de Negociación debe producir resultados concretos en tiempos definidos. La liberación de todos los presos políticos y devolución de sus bienes, el levantamiento de las inhabilitaciones, la recuperación de los derechos de los partidos, la independencia del Poder Judicial y el creciente reclamo por la definición de un cronograma electoral , son condiciones indispensables para que la transición pueda avanzar. Y son razones que explican el creciente reclamo de la mayoría nacional.
Construir una democracia de ciudadanos: Pero aun alcanzados esos objetivos, las tres etapas previstas no serían suficientes. Venezuela necesita una cuarta fase: construir una democracia autónoma y sostenible, capaz de funcionar sin tutelaje externo y de impedir que se repitan las condiciones que provocaron la crisis. Esto exige mucho más que cambiar un gobierno. Requiere reconstruir las instituciones, fortalecer el Estado de derecho y desarrollar una nueva cultura política basada en la ética pública, la responsabilidad ciudadana y el respeto a la libertad.
El desafío es construir una democracia de ciudadanos, en la cual los partidos sean instrumentos de representación y no sustitutos de la sociedad. Una democracia sustentada en instituciones independientes, elecciones confiables, libertad de expresión, transparencia y rendición de cuentas. En esta tarea, el capital social tiene un papel fundamental: confianza, cooperación, solidaridad, responsabilidad y valores compartidos que permitan a los ciudadanos trabajar por el bien común
La educación como instrumento del camión. La educación para impulsar la cultura democrática debe ser el principal instrumento de esa transformación. Las universidades, escuelas, medios de comunicación, empresas y organizaciones de la sociedad civil tienen una responsabilidad histórica en la formación de ciudadanos y dirigentes comprometidos con la democracia. Esta transformación debe estar acompañada por un nuevo modelo de desarrollo que supere el rentismo petrolero y coloque al conocimiento, la innovación y el talento venezolano en el centro de la economía.
El cambio como un gran proyecto nacional.El tutelaje internacional puede contribuir a superar una crisis extraordinaria, pero no puede ser el destino permanente de Venezuela. El verdadero éxito de la transición tutelada llegará cuando los venezolanos recuperemos plenamente la capacidad de gobernarnos por nosotros mismos, con instituciones legítimas, ciudadanos libres y una cultura democrática sólida.
Por eso, la cuarta fase debe ser un gran proyecto nacional de transformación institucional, educativa y cultural. La meta no es solamente cambiar de gobierno. Es cambiar las condiciones que hicieron posible la crisis. La transición debe conducir, finalmente, a una Venezuela capaz de caminar en democracia  por sí misma, con líderes auténticos que, como lo señalaba Jacques Maritain, entiendan la política como una forma de servicio a los demás y no como la búsqueda de poder y beneficio propio.