La prisión como herramienta de control: Venezuela, Cuba y Nicaragua  2026

 

Jose Emilio Castellanos

A siete meses de la extracción de Nicolas Maduro, quien había usurpado el poder y de haberse instaurado el tutelaje de Estados Unidos en Venezuela, dando inicio a un diálogo entre el «gobierno interino» y un sector de la oposición, centenares de presos políticos, incluyendo militares, mujeres, menores de edad, permanecen en los centros de reclusión. Se mantiene la misma estructura de tortura física y emocional, sin proceso judicial ni atención medica.

–En el mapa político del continente hay tres países donde la cárcel se ha convertido en un instrumento silencioso de control: Cuba, Venezuela y Nicaragua. Aunque cada uno tiene su propia historia y su propio estilo de represión, los tres comparten un patrón común: la persecución sistemática utilizando los modelos de la Unión Sovietica y la Rusia actual.

Venezuela, Cuba, Nicaragua

En 2026, organismos internacionales como la OEA, la ONU y la CIDH coinciden en que estas naciones mantienen estructuras de detención política que no solo buscan castigar, sino también quebrar física y emocionalmente a quienes disienten.

En Cuba, la cifra es la más alta del continente. Organizaciones como Prisoners Defenders documentan 1.281 presos políticos, un número que refleja la intensidad de la represión tras las protestas de 2021 y los arrestos continuos. Los testimonios recogidos por la CIDH describen un sistema penitenciario donde la tortura es parte del proceso: violencia sexual, aislamiento prolongado, agresiones físicas, amenazas de muerte y castigos psicológicos que buscan doblegar la voluntad del detenido. Aunque el gobierno anunció la excarcelación de 51 prisioneros y el indulto de más de 2.000 personas, la mayoría no eran presos políticos, y las organizaciones de derechos humanos consideran que se trata de maniobras para aliviar la presión internacional sin modificar la estructura represiva.

En Venezuela, la situación es igualmente grave. La CIDH registra 554 presos políticos, aunque la cifra pude superar los 700, contando con los desaparecidos y los recluidos en distintas prisiones del país. Entre los presos se encuentran 179 oficiales de las fuersas armadas, igualmente torturados.

La diferencia numérica refleja la dificultad de documentar casos en un país donde las detenciones suelen ser clandestinas y los centros de tortura operan fuera de la supervisión judicial. Los relatos de excarcelados describen prácticas como golpes, asfixia, suministro de sustancias desconocidas, aislamiento en celdas sin luz y amenazas contra familiares.

A esto se suman los excarcelados que mantienen casa por cárcel como el caso del abogado del partido Vente Venezuela, los que mantienen con grilletes, presentaciones ante tribunales y retención de documentacion de identidad. Otro abogado, José Ignacio Moreno Suarez, representante legal de Gold Reserve,, permane recluido en El Rodeo, por ejercer el derecho.

Nicaragua, por su parte, mantiene un sistema

más pequeño pero igualmente brutal. La CIDH reporta presos políticos, mientras que la ONU documenta personas desaparecidas forzadamente, un fenómeno que se ha convertido en la marca distintiva del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El Observatorio Nicaragüense contra la Tortura ha identificado más de 40 métodos de tortura utilizados en centros de detención, entre ellos choques eléctricos, quemaduras, violencia sexual, asfixia y aislamiento prolongado. El caso del líder indígena Brooklyn Rivera, quien murió bajo custodia en mayo de 2026 tras casi tres años detenido, se convirtió en un símbolo de la crueldad del sistema y de la impunidad con la que opera. Ortega Murillo han optado por deportar a presos liberados despojándolos de la ciudadanía nicaragüense.

Aunque las cifras varían, el patrón es el mismo: detenciones arbitrarias, torturas, procesos judiciales sin garantías y un uso político de la cárcel para mantener el control. En los tres países, las familias de los detenidos viven entre la incertidumbre y el miedo, sin información clara sobre el estado de sus familiares, a quienes no se les permiten visitas medicas ni medicamentos y con pocas posibilidades de acceder a justicia. La presión internacional ha logrado algunas excarcelaciones, pero no ha desmontado las estructuras que permiten estas violaciones sistemáticas de derechos humanos y de crímenes de lesa humanidad.

En un continente marcado por luchas democráticas, estos tres gobiernos representan un retroceso profundo en materia de libertades civiles. Mientras las organizaciones de derechos humanos insisten en la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos, los regímenes mantienen su estrategia: encarcelar para silenciar, torturar para intimidar y desaparecer para borrar cualquier rastro de resistencia.

2 comentarios en “ La prisión como herramienta de control: Venezuela, Cuba y Nicaragua  2026

  1. Los 3 lunares viscosos, putridos, en la geografía de todo el continente americano donde persisten flagrantes violaciones de los derechos humanos: Cuba, Nicaragua y Venezuela. Es urgente extirpar esos lunares!

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